LA MUERTE DE EZEQUIEL: TRASCENDENCIA EN IMÁGENES, ALEGORÍAS Y SÍMBOLOS

En un nuevo aniversario de la muerte de Don Ezequiel (4 de noviembre de 1964) la Fundación E. M. E. quiere homenajear al escritor con la publicación de un texto escrito por la Dra. Marta Susana Ramírez la Hoz (Colaboradora en el Archivo Histórico, Literario y de Imágenes, FEME) cuyo contenido expone y recrea en forma detallada, en base a documentos, cartas, telegramas, etc., las repercusiones y reacciones del ambiente literario, político y social en el momento de la muerte de Ezequiel. Un documento lleno de curiosidades, muy interesante para aquellos que quieran profundizar su conocimiento sobre el autor. 

 

 

LA MUERTE DE EZEQUIEL: TRASCENDENCIA EN IMÁGENES, ALEGORÍAS Y SIMBOLOS.

Autora: Doctora Marta Susana Ramírez

 

Las nuevas miradas historiográficas que surgen con la Escuela de los Anales francesa hacia la década del 70 trazan perfiles de una nueva historia de la cultura. La muerte y los rituales sociales como sepulcros y cementerios se convierten en material de estudio como señales materiales de la pérdida y el duelo. La focalización de estos análisis está íntimamente vinculada a los sectores sociales de abajo, inspirada esencialmente en la history from below, de historiadores marxistas británicos y estructuralistas franceses, como Eric Hobsbawn, Edward Thompson, Paul Ricoeur y Philipe Aries. En este caso la investigación propuesta pretende rescatar a través de símbolos culturales de una época los telegramas, cartas de pésame o coronas de flores, alegorías e imágenes de significados duales de intelectuales, personalidades políticas y actores anónimos enviadas luego de la muerte del escritor consagrado. Con documentos inéditos se pretenderá reencontrar a los hombres y mujeres que acompañaron su vida y su obra. Asimismo podemos estudiar en breves pero significantes discursos cómo situaban a su compañera y esposa: Agustina Morriconi. La muerte incorpora al ausente a la historia y como sostiene Michel Vovelle “…como desenlace de toda aventura humana sigue siendo un revelador sensible”. (Vovelle,1985, p.101)

 

UN NUEVO CONCEPTO DEL TIEMPO EN LOS RITUALES DE LA MUERTE

Desde la segunda mitad del siglo XX, los medios de comunicación comienzan a ocupar un lugar importante en el sistema de vida de la clase media. La radio, la prensa y con posterioridad la televisión exhiben en sus páginas y en las noticias diarias, nuevas formas de vida, que convierten al empleo del tiempo en un fenómeno cultural, y el peso del pasado deja su impronta. Se elaboran nuevas técnicas de gestión de tiempo cuya 2 finalidad puede resumirse en dos palabras: que sea eficiente y efectiva. Dentro de este concepto aparece la palabra inglesa “planning” que busca liberar al hombre de su pasado para vivir el presente y proyectarse siempre hacia su futuro. Los nuevos paradigmas de comprensión temporal serán adoptados lentamente en los hogares de la Argentina, según el nivel socio-económico que facilitara su adquisición. En este subconsciente más prospectivo que retrospectivo aparece una delegación hacia empresas comerciales encargadas de cumplir con los rituales de la muerte que buscarán minimizar la angustia y el pavor que da la pérdida de un ser amado y querido. Este sistema comercial de la muerte, que hizo que hasta la década del 50, la mitad de las personas que antes morían en sus hogares fue reemplazado con una nueva metodología: la del acompañamiento de los profesionales de la salud en hospitales o sanatorios, donde alejaban al moribundo de su familia. Producido el fallecimiento, este procedimiento fue reemplazado por un nuevo imaginario llamado “pompas fúnebres” organizados por empresas que dispensaban prestaciones como “el ornato”, “la exposición del cuerpo a rostro descubierto”, “cruces y coronas de flores” que adornaban las salas y los avisos funerarios con la representación presente del ausente que impone la referencia a su pasado y de su obra. La corona ha sido símbolo de honor y esplendor, también señal de premio, galardón o recompensa. Antiguamente eran círculos de ramas o flores naturales o de metal precioso que engalanaban la cabeza de un emperador, un rey o una reina. En la ritualidad de la muerte del siglo XX, la corona de flores responde al imaginario judeo cristiano, constituyendo franjas cromáticas mediante las cuales se visualiza en comitiva a los dolientes. Tras la muerte de Martínez Estrada se ha podido cotejar el envío de quince coronas de flores que fueron enviadas por personalidades del mundo intelectual nacional y bahiense, por instituciones y amigos personales. Las mismas han sido catalogadas en el documento analizado según el carácter que guardaba esa persona para el escritor: A.Orfila Reynal, Movimiento por la Paz, Alejandro García (H), Gregorio Scheines y Señora; S.A.D.E., Nina Cortese y José Bognani, Consejo Escolar de Bahía 3 Blanca, Partido Comunista, Universidad Nacional del Sur, Fondo de Cultura Económica, Intendencia Municipal, Pablo Lejarraga y familia, Cooperativa Agrícola Ganadera de Goyena y Colegio Libre de Estudios Superiores(AHFUNDEME). Estos círculos cromáticos, rojos, blancos o amarillos, corresponden a la cosmovisión de lo que nuestros ojos no pueden ver: el aura de beatitud que ofrecen un recinto temporal y anuncian la coronación del difunto.

 

UN NUEVO SISTEMA COMERCIAL ANTE LA MUERTE

Este sistema comercial del mercado de la muerte, como lo llama Jessica Mitford, en American Way of death, se extenderá también a los distintos formatos de avisos fúnebres donde se expresan desde breves condolencias hasta la promoción de enterramientos, bóvedas o cementerio privados (Midford Jessica, 2000,pp.7-10). La autora analiza el comportamiento de los dueños de las empresas funerarias que darán la bienvenida a la familia “casi para que se sientan en su propia casa”, ofrecen un espacio de recibo, bebidas o café, hospitalidad, una plegaria, coches fúnebres de calidad como símbolo de status, pero todo de acuerdo al precio pactado. Anteriormente, también Philipe Ariès denuncia la hiper-socialización de la muerte: se muere en el hospital, rodeado no tanto de los seres queridos como de un equipo de especialistas en “morir y a su vez la de socialización del luto que comienzan a disimular los tupidos velos negros de la viuda”.(Prost, Antoine,1991, pp.107-113). La tumba o el panteón serán de mármol porque es imperecedero, es lo que se frota y se cubre con flores: “…los restos del Ezequiel de Martínez Estrada fueron conducidos ayer por la tarde al cementerio local donde quedaron en depósito en el panteón de los maestros”. Dentro de las prácticas y rituales, que responden a la muerte del escritor, podemos mencionar las llamadas “ palabras de despedida” que amigos o figuras representativas de la intelectualidad bahiense y nacional pronunciaron en el cementerio. Por la Universidad Nacional del Sur, lo hizo el Doctor Gregorio Scheines; por la Sociedad Argentina de Escritores, el Profesor Jaime Rest. Por la legislatura, el doctor Pablo Lejarraga y por el Colegio Libre de Estudios y por la Asociación Bernardino Rivadavia, su director y escritor don Germán García. 4 El Doctor Scheines destacó los vínculos del escritor con la Universidad, considerándolo ahora propiedad de la misma: “fue un hombre de nuestra Universidad aunque llegó a ella desde distante mangrullo de solitario oteador de nuestra realidad”, “celoso guardián de los valores humanos más altos”; “nos dio la lección severa que la verdad era superior a la esperanza, nos dio la lección severa de conocernos en nuestros vicios que defendernos ciegamente de ellos y simular virtudes que no hemos alcanzado”. Jaime Rest se apropia de palabras del escritor a quien ubica en el tribunal de la historia ocupando el estrado de los jueces en cuanto a la responsabilidad de los intelectuales en “la guerra de la civilización contra la barbarie”.

 

HOMENAJES ESCRITOS Y GESTUALES

Los diarios suelen transcribir ante la desaparición biológica de una persona, el proyecto existencial de la misma y explorar los estratos de temporalización en sus registros. La escritura –dice Ricoeur- a la manera de un rito de enterramiento exorciza la muerte introduciéndola en el discurso.(Ricoeur, et.al., p.474) El Diario La Nación incorpora al ausente a la historia, convirtiendo su analogía en el equivalente escrito del rito social de la sepultura. Define al escritor fallecido como “un realista amargo”; “un fanático de la verdad…que estaba pugna con la realidad”. No fue para este diario simplemente un gran escritor sino “uno de los más grandes ensayistas de nuestro tiempo”. La escritura de Martínez Estrada ejerce una función simbólica para el redactor del periódico: “…daba la impresión de estar ejerciendo siempre una tiranía sobre el lector hasta aplastarlo bajo el peso de sus razonamientos…”. Conduce la memoria del lector al terreno de la escenificación del pasado del escritor: “Estuvo abiertamente frente a la dictadura…sumó su esfuerzo a la Revolución Libertadora. “Sus obras posteriores a 1956 marcan el testimonio a la discrepancia. Después de la caída de Batista se entusiasmó con el nuevo régimen de Cuba y allá se fue…desde el exterior procuró demostrar que su adhesión al régimen cubano estaba condicionada por una palabra que fue siempre el móvil más fuerte de sus discrepancias: libertad.” 5 Consideramos de una enorme importancia los testimonios que describen la gestualidad como forma de representación del pensamiento. En la cátedra de Sociología Argentina de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires “los alumnos se pusieron de pie y guardaron un minuto de silencio. El Profesor Carlos Alberto Erro rindió su homenaje con palabras El lenguaje corporal se traduce en ponerse de pie y el silencio es un estímulo que actúa en la psiquis humana y nos conduce a la muerte cercana. LOS BIENES Martínez Estrada se ubica en el presente como conocedor y sufriente manifiesto de una larga dolencia. El testamento para que sus bienes se transformen en una fundación de difusión de las letras, es la materialidad de una huella: la anticipación que permitan evitar estas prácticas futuras, delineando en ese “presente del presente” un futuro que previene o predice la pérdida de su obra literaria ante su ausencia. Ricoueur trae a la luz las paradojas de Aristóteles sobre De la memoria y la reminiscencia y el problema insoluble a la relación entre presencia y ausencia. El recuerdo implica la presencia de una cosa que está ausente (Ricouer, 2000, p.413) Martínez Estrada logra mirar sobre la base de las huellas que va dejando la enfermedad sobre su cuerpo y anticipa la “futuridad” de sus bienes materiales. Nos permite sospechar que realizó una “representación” de su mortalidad corporal y la íntima posibilidad del poder-ser más allá de su muerte biológica. El testamento suyo y el de su esposa Agustina, sería a las palabras del filósofo “la metafísica de la presencia”, el resguardo de lo material, no en un sentido óptico o sensorial sino en sus registros de existencia: su obra literaria. La escritura testamentaria de Agustina Morriconi, repetirá en gran parte la de su fallecido esposo, diciendo al respecto que “gran parte de sus bienes provienen de la herencia de su esposo y otra parte son las rentas que esos bienes producen. Pero es en el punto uno, dos, tres y cuatro del artículo Sexto del testamento, donde deja asentado “que lega a la Fundación Ezequiel Martínez Estrada” los siguientes bienes: el campo de Goyena, la casa de Avenida Alem y los derechos de autor que corresponden, libros, papeles y originales, “expresando su deseo de que la biblioteca, 6 conserve su estructura y disposición que guardara en vida del escritor”1 . Los amigos y vecinos que acreditan este testamento como testigos presenciales son Don Pedro Alberto Buffo, Juan Carlos Delrieux y José Antonio Otero.

 

CARTAS DE CONDOLENCIA

El escritor santiagueño Bernardo Canal Feijóo se excusa ante doña Agustina por haber estado “impedido de su propósito de volar a la ciudad”. No obstante se pone a las órdenes de ella para lo que juzgue conveniente: “…sea en el terreno profesional, sea para el arreglo u ordenamiento de papeles que habría dejado don Ezequiel y fuera necesario publicar”. El 9 de enero en carta de Agustina a Samuel Glusberg, manifiesta la emoción con que leyó sus condolencias: “Ezequiel encontró en Ud. El mejor amigo que más estimó no solamente por su bondad, sino por sus consejos y su apoyo espiritual.” En esta carta la esposa del escritor precisa que Samuel es “el mejor amigo”, considerando que será el único capaz de transmitir la memoria y colaborar en la construcción de la historia de Ezequiel. En síntesis, Agustina, exige el rigor con que preservará la obra de él, tal como le ha indicado su amigo Samuel: “Guardar los papeles…no dejar que se toquen sino por una sola mano experta, la suya, la única que deseo que examine los escritos de Ezequiel y me dé alguna orientación…”. La respuesta no se hizo esperar. Glusberg el día 22 del mismo mes le contesta a Agustina su intención de revisar los papeles y preparar el segundo tomo de su obra “Martí” para el gobierno cubano. El editor y amigo de Ezequiel sostiene con énfasis “…hay que salvar todo el material que anda disperso por las revistas y organizarlo de acuerdo con Ud. Y las conversaciones que tuvimos en México”. “No perdamos contacto –continúa- y reciba un afectuoso saludo mío y de Catita. Saludos a Lili”. Estas expresiones retratan el nivel de conocimiento familiar e íntimo que existía entre Glusberg, Martinez Estrada y sus familiares. Ciertos tipos de 1 Testamento Doña Agustina Morriconi de Martínez Estrada. Escritura Nª24. Folio 42. 7 documentos, según Hobsbawn, nos permiten explorar el mundo intelectual de otras generaciones y a su vez, “acciones e ideas explícitas o suposiciones implícitas”. Carlos Carella y José M. Gutiérrez en representación de la Asociación Argentina de Actores, con fecha 11 de noviembre de 1964, manifiestan en una carta su dolor ante la muerte del escritor sobre todo “para quienes estaban comprometidos con el arte y la cultura del país…”.La verdad de esta proposición expresa un hecho y su validez significa que merece el reconocimiento nacional a causa de su capacidad como autor en diversos géneros. Existe una diversidad de cartas de pésame. Las de los amigos personales e intelectuales; las de instituciones y editoriales. El tenor de las mismas solo difiere de los intereses particulares y personales. En un nivel intermedio entre lo profundo y lo superficial, incluiría otras cartas como las de Nelly y Ernesto Álvarez Morán quienes escriben desde Madrid; el Dr. León Sol, quien había asistido a Martínez Estrada en su larga enfermedad; Fermín Estrella Gutiérrez por la Academia Nacional de las Letras entre los primeros. En cuanto a las editoriales e instituciones que envían estas cartas de pésame, como el Fondo de Cultura Económica y la Editorial Losada o la Dirección de Radio Nacional y la Secretaría de Comunicaciones, predomina un texto formal asociado a la posibilidad de conseguir el permiso de la viuda para seguir publicando la obra del escritor, dar el nombre a una sala o proyectar una conmemoración bajo el peso de promesas de evitar el olvido donde queda manifiesto el uso práctico de la emoción, que cumple cierta función liberadora.

 

TELEGRAMAS DE PÉSAME

El telegrama de pésame -utilizado por instituciones, personalidades del mundo intelectual o político y también por “los de abajo”- constituyó luego de la segunda Guerra Mundial, una forma de expresión de la pena o aflicción con motivo de la defunción de una persona. Constituía una forma elegante por su brevedad y resumen de un sentimiento de participar en el duelo. Su origen es americano dado que quien lanzó el primero telegrama fue Samuel Morse, el 24 de mayo de 1844. Inició una llamada 8 “revolución de la comunicación”, tal como lo expresan Body-Gemdrot y Orfali. El telegrama responde a la necesidad de un hombre que está “desbordado”, sin tiempo para cenas, citas y para responder en forma manuscrita o tipográficamente las cartas. Analizamos cuarenta y siete telegramas de pésame para luego proceder a seleccionar aquellos que eran más relevantes, por quienes los enviaban y por el breve discurso que en ellos asentaban y se transforman en piezas lingüísticas que evidencian el temor a la muerte, el dolor y también los intereses materiales individuales de cada persona. El poeta José Pedroni, como Director General de Cultura de la provincia de Santa Fe, escribe en su telegrama: “Por lo que aún pudo haber hecho en la total entrega de su inteligencia a las nobles causas del país y la humanidad”. (Telegrama Nº 2234) La escritora y cineasta Marta Mercader como Director de Cultura expresa su pesar a doña Agustina “del ilustre maestro auténtica gloria de nuestra literatura”. Desde México, Sara y Roberto Ibañez, dirán: “un abrazo con lágrimas en la muerte de hombre puro, del amigo queridísimo” (Telegrama Nª 2547) Carlos Sánchez Viamonte dirá estar “profundamente apenado por la pérdida de “su grande y querido amigo”, para ubicar en un segundo lugar “la gloria del intelectual”. (Telegrama Nº 2495). El telegrama de La Casa de las Américas desde la Habana revela en un microtexto la significación histórica de Martínez Estrada en la memoria de los cubanos: “Gran pérdida de las letras y cultura para América Latina”. La palabra pérdida adquiere un valor significante en la evocación de alguien casi irrepetible, “del inolvidable amigo y colaborador”. Bajo la misma óptica Roberto Fernández Retamar, manifiesta “profunda condolencia por desaparición de maestro, amigo, compañero inolvidable”. Otros, sondean los recursos léxicos ante la experiencia de Agustina por la pérdida de su ser amado, entendiendo que “la pérdida del otro, es de alguna manera pérdida de sí mismo” (Ricoeur, 2002,p.43-55). Entre ellas, Victoria Ocampo, quien desde San Isidro, dice: “Recordándola con todo cariño, la abraza: Victoria Ocampo”. 9 Esta aproximación a la mujer del escritor, está en consonancia de la identificación de ella por su valor inmanente, no sólo por quien representa sino el desarrollo de su existencia. Los telegramas presentan un perfil distinto de aquellos actores que guardan silencio respecto a la vida y a la situación socio-económica. Son “los sectores sociales de abajo”, quienes construyen la historia cotidiana, “the history from below”. Estos documentos están escritos a mano, no en forma prolija, y manifiestan las experiencias de vida que han impedido llegar a consolar los deudos: desde Goyena, Alejandro García y su madre expresan cómo el “mal estado de los caminos” fue el obstáculo que les impidió asistir al sepelio. Su ahijado Ernesto Alfaro desde Tucumán, evoca en palabras coloquiales escenas familiares: “Querida madrina, el padrino Exequiel se nos ha ido…le besa la frente”. Agustina, constituyó en su vida corriente la clase de mujeres de hablar poco, guardar silencio sobre su participación en grandes sucesos. Estas fuentes históricas la ubican en un nuevo orden en el mundo intelectual. En ella reposa la acción y el verbo de los hombres, sobre el muro de silencio que construyó junto al escritor: Ezequiel Martínez Estrada. A modo de conclusión, hemos podido comprobar en esta investigación que relegando el arte funerario y los monumentos a los muertos, existen nuevos caminos de prospección para la interpretación de documentos, gestos y alegorías que muestran como representaciones simbólicas prácticas y ritualidades que acompañaban a los muertos en la segunda mitad del siglo XX y que aún perduran.

 

FUENTES DOCUMENTALES: AHFUNDEME.

Sección: Documentos sobre fallecimiento de EME. Subsección: Cartas de pésame. Caja X. Diario La Nación, jueves 5 de noviembre de 1964. Diario La Nueva Provincia. 5 y 6 de noviembre de 1964 BIBLIOGRAFÍA. 10 Body-Gendrot Sophie y Orfali Kristina. (1991). “Modelos extranjeros” en Ariês Philipe y Duby Georges. Historia de la vida privada. El siglo XX. Diversidades culturales. Buenos Aires, Aguilar,T.10 Hobsbawm, Eric. “History from belows” en American Journal of Sociology. Vol.93. Nº3. (Nov.1987) Midford Jessica. The american way of death revisited. New York, SimonSchuster, 2000. Prost, Antoine.(1991). “Fronteras y espacios de lo privado” en Ariês Philippe y Duby Georges. Historia de la vida privada. La vida privada en el siglo XX. Buenos Aires, Taurus. Ricoeur, Paul. La memoria, la historia, el olvido. Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires. 2000. Pp.456-457 Ricoeur, Paul; Kristeva Julia, Gao Xingjian y otros. Prefacio de Wiesel, Elie.(2002) ¿Por qué Recordar?. Academia Universal de las Culturas. Buenos Aires, Granica. Vovelle, Michel. Ideologías y mentalidades.(1985). Barcelona, Ariel.

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