EZEQUIEL MARTÍNEZ ESTRADA

Nació el 14 de setiembre de 1895 en San José de la Esquina, provincia de Santa Fe. Ingresó a la literatura por la magnífica puerta de la poesía. Entre 1918-1929 publicó seis libros de poemas y obtuvo tres importantes premios a su labor literaria: el Tercer Premio Nacional por Nefelibal, el Primer Premio Municipal por Argentina y el Primer Premio Nacional de Literatura por Humoresca  y Títeres de pies ligeros.

No pudo concluir sus estudios secundarios porque sus padres se habían separado y su progenitor había quebrado como comerciante de ramos generales. A aquel impedimento respondió con la hazaña personal de convertirse en autodidacta, llegando a ser uno de los intelectuales más prestigiosos del continente, distinguido como miembro de la Academia de la Historia Cubana, galardonado Caballero de la Orden Manuel Céspedes también de Cuba, invitado sucesivamente por el gobierno de EEUU, por la Universidad Autónoma de México y al Congreso Internacional de Escritores de Rusia, designado Profesor Extraordinario de la Universidad Nacional del Sur, premiado por la Casa de las Américas de Cuba, etc.

Se casó en 1921 con la pintora italiana Agustina Morriconi y vivió con ella hasta su muerte. No tuvieron hijos y ella constituyó su nido afectivo.

En su amor por la naturaleza y sus criaturas, los pájaros ocupaban un lugar preferencial. A tal punto que en su casa los gorriones andaban en libre vuelo por las habitaciones.

Hacia 1930 abandonó casi totalmente la poesía y se dedicó a la indagación de lo nacional. En 1933 publica Radiografía de la Pampa y en 1940 La cabeza de Goliat.

Adquirió una chacra de Goyena en 1937 con el fruto de sus premios literarios.

En 1946 publicó Sarmiento, Meditaciones Sarmientinas y en 1947 Invariantes históricos del Facundo, Niestzche y terminó la redacción de Muerte y transfiguración de Martín Fierro 

Presidió la Sociedad Argentina de Escritores y la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Paralelamente escribió cuentos y obras teatrales y se volcó con pasión a la música. En 1944 publicó sus más famosos cuentos, La inundación y La cosecha y en 1949 El mundo maravilloso de Guillermo Enrique Hudson. En mayo de ese año se radicó en Bahía Blanca en Avenida Alem 908, donde hoy existen la Fundación que lleva su nombre y un Museo que atesora su memoria.

Entre 1951-1955 contrajo una extraña enfermedad: neurodermitis melánica y debió dejar de leer y escribir por largos períodos.

En 1956 recobró la salud y publicó sus cuentos Marta Riquelme y Sábado de gloria, pero la responsabilidad por el país lo llevó a asumir sus enfermedades como propias, por lo que simultáneamente publicó sus ensayos más furibundos: ¿Qué es esto?, Catilinarias, Cuadrante del pampero, Exhortaciones, Las 40 y El Hermano Quiroga, donde narró su entrañable amistad con el escritor suicida.

En 1957 publicó su producción teatral: Lo que no vemos morir, Sombras y Cazadores.

Estudió a fondo la vida y la obra de Montaigne, Balzac y Niestzche y publicó Heraldos de la verdad, Realidad y fantasía en Balzac y ya en el ocaso de su vida, retornó a la poesía; una poesía cerebral, casi aforismos, que tituló Coplas de ciego.

De aquella etapa son su Discurso en la Universidad y Mensaje a los Escritores.

En 1960 viaja a México. Ahí publicó Diferencias y semejanzas entre los países de América Latina. 

En 1961 se radicó en Cuba y se dedicó al fervoroso estudio de la figura de José Martí. . que publicó bajo el título Martí revolucionario.

En 1963 ganó el premio Casa de las Américas por su ensayo Análisis funcional de la cultura y con pasión juvenil, a los 68 años, se puso “Al servicio de Cuba y la revolución cubana”, que es justamente el título de uno de sus libros de esa etapa. Otros títulos fueron El verdadero cuento del tío Sam (con dibujos de Siné) y La poesía afrocubana de Nicolás Guillén

En 1964 regresó a Bahía Blanca y preparó la edición de Realidad y fantasía en Balzac Simultáneamente apareció en México su Antología precedida por su famoso “Prólogo inútil”.

Por entonces recibía regularmente la visita de quien había sido su alumno en el Colegio Nacional de La Plata, el doctor René Favaloro que viajaba muchos fines de semana desde Jacinto Aráoz donde era médico rural, a visitar a su maestro. Así se constituyó en su heredero moral.

Tres meses antes de morir, Tomás Eloy Martínez le hizo el último reportaje que publicó la revista Primera Plana el 4 de agosto de 1964.

Martínez Estrada mantuvo permanentemente, por encima de todo avatar, una coherencia total entre pensamiento, palabra y obra, siguiendo el dictamen único de su conciencia esclarecida. Seguramente, en la madrugada del 4 de noviembre de 1964, íntimamente, habrá podido decir como Antígona a Ismena: “No temas, es solamente la muerte”.

"Martínez Estrada mantuvo permanentemente, por encima de todo avatar, una coherencia total entre pensamiento, palabra y obra, siguiendo el dictamen único de su conciencia esclarecida."

F.E.M.E. Av. Alem 908. Cp. 8000

Bahía Blanca - Buenos Aires - Argentina

  • w-facebook

Edición y Administración web: Jorge del Valle